Spanish version available below.
Following the exponential growth during and after the pandemic, the global market has reached a stage of maturity and stability, with worldwide turnover approaching historic levels. At this new level, while other markets begin to slow, e-commerce in Latin America emerges as one of the most dynamic digital commerce scenes globally. With millions of active users and ongoing digitalization, the region has moved from a promise for the future to a highly competitive playing field.
However, despite such optimistic macroeconomic projections, the reality shows that scenarios vary drastically from country to country. While in some geographies e-commerce is expanding due to ecosystem maturity and the professionalization of actors, in others, deep structural and cultural limitations slow growth and hinder entrepreneurial development. Two examples help illustrate this duality in the region: Mexico’s consolidated success and Peru’s operational gaps.
E-commerce in Mexico has been growing steadily for several years, firmly positioning itself in the region and reaching the milestone of being among the main global powers in e-commerce penetration (it ranks eighth globally, surpassing historic powers such as the United States, Denmark, and Singapore). What has changed in recent years is the maturity of the ecosystem: today, more Mexicans are buying online more frequently, accompanied by a diversification of payment options, faster delivery times, and greater consumer confidence in digital transactions.
The most striking aspect of the Mexican phenomenon is the contrast with its macroeconomy. While the country’s Gross Domestic Product (GDP) grew by only 0.8%, the digital channel grew by over 19%. Today, e-commerce already represents 17.7% of total retail sales in Mexico.
This growth is the result of a consumer base that has doubled in the last seven years, reaching 77.2 million digital buyers. Furthermore, despite these record figures, according to the Mexican Association of Online Sales (AMVO), 75% of Mexican buyers still have room to increase their digital maturity. This means that, despite already being a world power, Mexico has not hit a ceiling.
On the other side of the coin lies the Peruvian scenario, where digital projections run straight into deep socioeconomic barriers. Although the country has a growing base of digital buyers (more than 18 million Peruvians are online) and a high percentage of companies experimenting with cutting-edge, AI-powered digital tools, the reality of the business fabric reveals a severe technological lag. According to data from the eCommerce Observatory of the Peruvian Chamber of Electronic Commerce (CAPECE), only 0.5% of Peruvian companies have adopted a true e-commerce model.
The greatest limitations hindering the advancement of electronic commerce in Peru are deep consumer distrust, low adoption of proprietary infrastructure, and persistent commercial informality. Of the approximately 350,000 businesses that declare they sell online, only 8% have their own virtual store. The rest of the ecosystem depends almost absolutely on social networks, messaging platforms, or informal sales channels. This lack of formalization not only undermines buyer confidence in the face of potential scams but also limits business scalability, impedes the implementation of secure payment gateways, and completely undermines the capacity to compete in international markets.
The comparative analysis of the region allows for important conclusions to be drawn about the limitations and obstacles that must be overcome in Latin America to achieve truly integrated and equitable digital commerce.
Unequal infrastructure remains LATAM’s Achilles’ heel. High shipping costs, bureaucratic customs processes, and a lack of connectivity in rural areas make cross-border deliveries more expensive and prevent meeting the high demand for immediacy among today’s consumers.
On the other hand, distrust toward digital fraud forces platforms to maintain hybrid payment systems. Low banking penetration in countries like Peru slows transaction flows, while more mature markets like Mexico demonstrate that making payment methods flexible (including transfers and regulated deposits) is vital to massifying consumption.
There is also a cultural challenge within the Latin American business community: migrating from informal sales on social networks or absolute dependence on major marketplaces to building a proprietary infrastructure – an official online store. The isolated or fragmented optimization of sales channels is not ideal; a solid omnichannel strategy is required to guarantee long-term profitability.
Even so, while Latin America as a region still faces structural limitations that slow e-commerce expansion, it has ample room for growth. Mexico’s rise to the global Top 10 is a warning to competitors: digital maturity is no longer the exclusive property of the most advanced economies. Without a doubt, the coming years will show how Latin America builds a more prosperous and secure digital environment for both consumers and sellers.
Tras el crecimiento exponencial y acelerado registrado durante y después de la pandemia, el mercado global ha alcanzado una etapa de madurez y estabilidad, en la que la facturación mundial roza cifras históricas. En este nuevo tablero, mientras otros mercados comienzan a desacelerarse, el e-commerce en América Latina se perfila como uno de los escenarios más dinámicos del comercio digital a nivel mundial. Con millones de usuarios activos y una digitalización en constante expansión, la región ha dejado de ser una promesa a futuro para convertirse en un terreno de juego de alta competencia.
Sin embargo, a pesar de las proyecciones macroeconómicas tan optimistas, la realidad en el terreno demuestra que los escenarios varían drásticamente de un país a otro. Mientras que en algunas geografías el comercio electrónico está explotando gracias a la madurez de su ecosistema y la profesionalización de sus actores, en otras existen profundas limitaciones estructurales y culturales que ralentizan el crecimiento y frenan el desarrollo de los emprendedores. Para comprender esta dualidad en la región, resulta fundamental analizar en detalle dos casos opuestos pero igualmente significativos: el éxito consolidado de México y las brechas operativas de Perú.
El e-commerce en México lleva varios años creciendo de forma sostenida, posicionándose firmemente en la región y alcanzando el hito de ser una de las principales potencias mundiales en penetración de comercio electrónico (está en la octava posición mundial, superando a potencias históricas como Estados Unidos, Dinamarca y Singapur ). Lo que cambió en los últimos años es la madurez del ecosistema: hoy se ve a más mexicanos comprando online con mayor frecuencia, acompañados de una diversificación de las opciones de pago (incluidos los pagos en efectivo en tiendas de conveniencia y las transferencias instantáneas), mejores tiempos de entrega y una mayor confianza del consumidor en las transacciones digitales.
Lo más llamativo del fenómeno mexicano es el contraste con su macroeconomía. Mientras el Producto Interno Bruto (PIB) del país apenas creció un 0,8%, el canal digital volaba por encima del 19%. Hoy, el e-commerce ya representa el 17,7% del total de las ventas minoristas en México.
Este crecimiento no es fruto del azar, sino de una base de consumidores que se ha duplicado en los últimos siete años, alcanzando los 77,2 millones de compradores digitales. Además, a pesar de estas cifras récord, según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el 75% de los compradores mexicanos aún tienen margen para aumentar su madurez digital. Esto significa que, a pesar de ser ya una potencia mundial, México no ha tocado techo.
En la otra cara de la moneda se encuentra el escenario peruano, donde las proyecciones digitales se topan de frente con profundas barreras socioeconómicas. Aunque el país cuenta con una base creciente de compradores digitales (más de 18 millones de peruanos en la red) y un alto porcentaje de empresas que experimentan con herramientas digitales de vanguardia, como la inteligencia artificial, la realidad del tejido empresarial evidencia un rezago tecnológico severo. Según datos del Observatorio eCommerce de la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE), apenas el 0,5% de las compañías peruanas ha convertido realmente su negocio en un verdadero modelo de e-commerce.
Las principales limitaciones que ralentizan el avance del comercio electrónico en el Perú son la profunda desconfianza del consumidor, la escasa adopción de infraestructura propia y la persistente informalidad comercial. De los aproximadamente 350.000 comercios que declaran vender a través de internet, solo un escaso 8% cuenta con una tienda virtual propia. El resto del ecosistema depende casi por completo de redes sociales, plataformas de mensajería o canales de venta informales. Esta falta de formalización no solo mina la confianza de los compradores ante posibles estafas, sino que también restringe la escalabilidad de los negocios, dificulta la implementación de pasarelas de pago seguras y anula por completo la capacidad de competir en mercados internacionales.
El análisis contrastante de la región permite extraer conclusiones importantes sobre las limitaciones y los obstáculos que deben superarse con urgencia en América Latina para alcanzar un comercio digital verdaderamente integrado y equitativo.
La infraestructura desigual sigue siendo el principal talón de Aquiles de Latam. Los elevados costos de envío, los procesos aduaneros burocráticos y la falta de conectividad en zonas rurales encarecen las entregas transfronterizas e impiden satisfacer la alta exigencia de inmediatez de los consumidores actuales.
Por otro lado, la desconfianza ante el fraude digital obliga a las plataformas a mantener sistemas de pago híbridos. La baja bancarización en países como Perú ralentiza el flujo transaccional, mientras que mercados más maduros como México demuestran que flexibilizar los métodos de pago (incluy
endo transferencias y depósitos regulados) Es vital para masificar el consumo.
También existe un reto cultural en el empresariado latino: migrar de la venta informal en redes sociales o la dependencia absoluta de los grandes marketplaces hacia la construcción de una infraestructura propia (tienda online oficial). La optimización aislada o fragmentada de los canales de venta no es ideal; se requiere una estrategia omnicanal sólida para garantizar la rentabilidad a largo plazo.
Aun así, si bien América Latina, como región, aún tiene limitaciones estructurales que ralentizan la expansión del e-commerce, esta región tiene un amplio margen de crecimiento por explotar. El ascenso de México al Top 10 mundial es un aviso para los competidores: la madurez digital ya no es propiedad exclusiva de las economías más avanzadas. Sin duda, en los próximos años se verá cómo Latinoamérica construye un entorno digital más próspero y seguro tanto para consumidores como para vendedores.
We are excited to share the release notes for Sprint #96 of Icecat Studio. In…
Icecat Hexagon is Icecat’s internal platform for connecting retailers, Akeneo users, and marketplaces like Mirakl.…
Genius Srl has joined Full Icecat, strengthening how its technology products are presented and distributed…
Alibaba is preparing to integrate its AI platform Qwen directly into Taobao, one of the…
The ToyShop, the online platform of the UK-based toy retailer The Entertainer, has integrated Icecat…
European marketplaces continue expanding beyond domestic borders, creating new growth opportunities for merchants looking to…